Diseño en Chile y su potencial desarrollo…

Hasta estas alturas de la carrera creo en que el Diseño es una disciplina integrada en que la creatividad y la producción, basándose en la observación de la interacción entre el ser humano y su entorno, es esencial para poder desarrollar proyectos de larga permanencia en el tiempo y en la memoria de quienes son beneficiados.

Sin embargo, observando la realidad nacional, me he podido percatar que más que apostar a la unión de los componentes, se opta por la disgregación: el diseño simplemente es gráfico, industrial, de marcas, de packaging, ambientes, multimedia, indumentaria, accesorios, entre muchos otros apellidos que se les puede encontrar. Pocas son las instituciones educativas, como la nuestra, que busca reunir todas las partes bajo un mismo concepto, lo cual se logra, pero aún falta muchísimo trabajo por realizar.

También creo en otra premisa: los proyectos a ser desarrollados deben contemplar el amplio universo de personas a las cuales les queremos ser útiles. Es poco generoso de nuestra parte, movernos por el simple impulso económico y necesidad de lucrar con lo que hacemos. Obviamente que  sé que no se puede vivir del amor al arte, pero también creo que, como diseñadores, debemos servir a quienes necesitan nuestra ayuda sin tener un peso como también dar nuestros servicios a quienes mueven grandes caudales de dinero. De repente siento que, en parte, la realidad nacional de nuestra disciplina más bien se orienta a moverse por las chauchas (el dinero) que el peso (trabajar para quien tiene y por el que no tiene). No nos debemos olvidar que como profesionales debemos contribuir al desarrollo sustentable del país; valorar su cadena de procesos y producción; mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos; tener una postura ética para realizar trabajos de calidad; detectar oportunidades de diseño reales y desarrollar proyectos que apuesten por la usabilidad, la comprensión y utilidad.

Creo que el diseño nacional puede ver potenciado su desarrollo a través de la observación de las interacciones críticas que se producen en contextos extremos como son los de catástrofes naturales (terremotos) ó consecuencias sociales (pobreza) y rescatar sus propios procesos constructivos.

No sólo digo esto por la responsabilidad social que deberíamos tener como profesionales sino que  también porque, a través de contextos tan críticos, pueden surgir ideas que impulsen proyectos transversales, que sean de utilidad para varios usuarios en variados contextos e incluso diferentes países. Este tipo de diseño, enfocado a producir para personas de escasos recursos o en situaciones críticas, además de presentar desafíos entrega retornos económicos y también sociales.

Otro plus a contemplar para promover el desarrollo del diseño nacional, se enfoca al rescatar los procesos productivos “tradicionales”, con los cuales se comprende  la relación entre materia, técnica y forma. Estos tres elementos son parte de la artesanía nacional lo cual, asociado al proceso de diseño, da la posibilidad de acentuar, perpetuar y reconstruir la identidad nacional. Si bien no estoy de acuerdo con la exportación de nuestra identidad de país, es destacable  considerar estas variables ya que así podemos ser capaces de estar más conscientes de lo nuestro y conservar nuestros rasgos a pesar de la globalización.

Carmen Gloria Arredondo A.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: