Chile, una aldea de la globalización

Chile, hoy. Un país como un niño, que acaba de pelear severamente con sus padres, busca consuelo en comer ricos dulces. Teniendo esto como resultado un país que más que memoria e identidad, se ha llenado de imágenes y costumbres traídas de países desarrollados.

Si la pregunta es, ¿Por qué otros países surgen no sólo en cifras, si no en patrimonio socio-cultural?, y luego esto lo relacionamos con la escasez de diseño como producto nacional, surge la siguiente reflexión: ¿Acaso Chile no tiene rasgos, costumbres o cualidades propias, viéndose incapaz de desarrollar elementos reconocibles por nosotros mismos, como nuestros?.

El diseño en Chile se ve mermado por la falta de iniciativa. No existe en general, una intención de utilizar el diseño como herramienta de cohesión formal de nuestra propia identidad. Es más frecuentemente utilizado como medio para que grandes empresas puedan cumplir sus objetivos, que como cualquier empresa, termina por ser económico.

Mientras tanto, vemos como íconos representativos para nuestro país, como la selección chilena en vísperas de un mundial, son abordados por agencias publicitarias extranjeras, o copiadas directamente de otras formas de representación usadas y creadas en el extranjero.

Vemos como nuestro comportamiento se parece cada vez más al de un ciudadano norteamericano, llenándonos de malls, puestos de comida rápida, modas –o tribus urbanas-, basadas en lo que nos muestra muchas veces el televisor, o internet. Vemos finalmente, como nos vamos transformando en una aldea de la globalización. Esperando los resultados del trabajo de desarrollo de países grandes, mientras nuestras propia historia, costumbres e imaginario-país, se va llenando de polvo.

Somos un país extremadamente diverso en cuanto a paisaje y condiciones climáticas, como punto de partida. Tenemos un montón de cosas “típicas del chileno”, siendo éstas más amplias aún si se considera la longitud de nuestro territorio. Celebramos nuestras fiestas patrias en grande. Podemos bajar de la cordillera al mar en unas cuantas horas. Aún conservamos orígenes mapuches al sur de nuestro país. En fin… un mar de factores únicos chilenos.

¿Cómo es capaz el diseño, de potenciar estos factores? La respuesta a esta pregunta debe quedar abierta. Somos nosotros mismos, nuestras empresas, nuestro gobierno, los estudiantes y los profesionales, quienes debemos exigir la autonomía que nos corresponde. Es un esfuerzo que el diseño -al encontrarse en un lugar estratégico entre las artes, los diferentes oficios, los medios de comunicación, etc- está bien apto para comenzar. Mostrando en los objetos de diseño, más allá de si sean gráficos o industriales, una visión innovadora y original, que vaya acotando y mostrando al país, que la envidia hacia otros países es solo una mala costumbre, una maleza que hace tiempo debiera haber sido erradicada, y que en vez de mirar tanto para ver qué ocurre afuera, es preferible, conveniente y más cómodo, buscar las cosas cuando quedan más cerca. Y que cuando esto se hace seriamente, la misma gente, los mismos usuarios de nuestros productos de diseño, notaran la diferencia de las cosas cuando se hacen en casa, donde a uno lo conocen y lo valoran.

Pime

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: