Diseño sustentable: ¿una alternativa viable?

Diseño sustentable: ¿una alternativa viable?

Desde que el hombre existe éste ha desarrollado sus actividades propias valiéndose de los elementos que la naturaleza y el entorno le brindan. Durante siglos e incluso milenios se creyó que estos elementos eran de carácter ilimitado, creencia que actualmente sabemos equivocada, toda vez que los recursos en general y sobre todo los naturales son limitados. Por tanto, su uso, implicaría necesariamente su agotamiento. Limitación que trae como consecuencia la descompensación de todo el ecosistema en la medida que se usen indiscriminadamente más recursos de los que se generan.
Si bien, lo dicho anteriormente es, en principio cierto, no es menos cierto que todavía estamos a tiempo de producir un cambio. Cada uno es el responsable de sus actos, cada uno es responsable de los recursos que usa. Es así como el diseño debe hacerse cargo de la problemática, resolviendo cómo utilizar de manera más eficiente y duradera los recursos, qué elementos utilizar, qué hacer una vez que lo hecho se convierte en deshecho. Es aquí que se comienza a hablar del ya manoseado concepto de “diseño sustentable”, rama del diseño. Este término suele relacionarse con diseño ecológico, ecodiseño, reciclaje y con otros conceptos asociados a “lo verde”. Pero, ¿qué es?

Puede definirse como las «acciones orientadas a la mejora ambiental del producto en la etapa inicial de diseño, mediante la mejora de la función, selección de materiales menos impactantes, aplicación de procesos alternativos, mejora en el transporte y en el uso, y minimización de los impactos en la etapa final de tratamiento».
El problema se presenta también gracias a que muchos productos son diseñados con un fin sustentable durante su vida útil, pero se olvidan del impacto que pueden causar cuando estos se convierten en desechos. Se hace imperiosa entonces la necesidad de una comprensión más global y amplia del diseño, una nueva mirada, donde se considere la sustentabilidad en todas las etapas del proceso, desde su concepción intelectual, pasando por su materialización, su uso, hasta su destinación para cuando deje de servir para lo que fue concebido.

La Red Latinoamericana de Ecodiseño del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente define que es lo que caracteriza a un diseño sustentable: “Si un producto está hecho con un material reciclado, si su proceso de fabricación es más simple y exige menos energía, si el transporte es más efectivo y, además, al final de la vida del producto éste se puede reutilizar o reciclar, entonces tenemos un producto sustentable”

El concepto de sustentabilidad en el diseño ha sido incorporado desde hace ya varios  años por profesionales de otros países, pero en Chile esta todavía en pañales, es más, cuando se habla de sustentabilidad  o ecodiseño, asumimos que es una nueva forma de hacer diseño, una moda y no como parte de una forma de hacer y pensar diseño.
Se aferran al término para entregarle valor agregado a sus productos, como un gancho comercial, se utiliza de manera indiscriminada pero no como una alternativa de solución real al problema medioambiental. Tampoco se ha comprendido por estos lados, que este tipo de diseño, es un valor agregado a los productos de modo específico, no solo en cuanto gancho comercial, esta nueva forma de ver las cosas acarrea una infinidad de beneficios de variado carácter, ya sea en cuanto a la viabilidad comercial de los productos, privilegio de índole tributario o subsidios estatales, por tanto, empezamos a darnos cuenta que la sustentabilidad en el diseño no solo beneficia al planeta, sino también al emprendimiento y el desarrollo empresarial en todo nivel.
Chile es un país que ha generado, y genera una gran cantidad de diseñadores. Además, se encuentra ante el dilema de consolidarse como un exportador de commodities o de transformarse definitivamente en un generador de valor. Es ahí donde vemos la oportunidad: el Diseño está presente en los espacios en que se mueven los clientes, como identidad y como producto. Y por ello es también una oportunidad para aquellas empresas que aún no han descubierto esta poderosa herramienta, para incorporarla dentro de su repertorio de gestión.
Es así como los diseñadores deben empeñarse en concientizar a la sociedad de la necesidad de cambiar la forma en que usamos los recursos por medio del diseño de productos útiles, con un mínimo de impacto ambiental, pero con gran impacto social, toda vez que, como desarrollamos anteriormente, el uso de estos productos genera beneficios no solo a nivel medioambiental, sino también empresarial e individual, pues estos productos  no sólo son “verdes” sino útiles.
El gran inconveniente son los costos, innovar es sin duda lo más caro. La clave está en la masificación y la concientización tanto a nivel social como estatal de que esta forma de diseñar y producir en general no es sólo útil sino necesaria. A su vez, es hora de optar por un diseño menos desechable y más duradero, cual es otra forma de paliar los altos costos, pues haciendo un producto de estas características, se requieren menos reemplazos del mismo y por ende, menos gasto a largo plazo.
En conclusión el diseño sustentable no es sólo una nueva forma de ver el diseño, sino que es una alternativa real y rentable para los diseñadores y productores. No solo eso, sino también necesaria. Hay que replantearse la manera en que producimos nuestros productos, los materiales con que diseñamos y la vida útil de los mismos.

Belén Undurraga

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